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  Cultura Mapuche
La poblaci?n Mapuche (gente de la tierra) argentina conforma un grupo ?tnico que ha sufrido sucesivos procesos de transculturaci?n a lo largo de su historia. Al mismo tiempo se inicio un proceso de hibridaci?n cultural con los numerosos grupos que poblaban los extensos territorios de la Patagonia y la Pampa: los puelche al sur de Mendoza y norte de Neuqu?n, los pehuenche en la cordillera de Neuqu?n y una parcialidad de los tehuelche en el norte, los poya en la regi?n sur del Nahuel Huapi y los querand?es, en la vastedad pampeana.


La poblaci?n Mapuche (gente de la tierra) argentina conforma un grupo ?tnico que ha sufrido sucesivos procesos de transculturaci?n a lo largo de su historia. Al mismo tiempo se inicio un proceso de hibridaci?n cultural con los numerosos grupos que poblaban los extensos territorios de la Patagonia y la Pampa: los puelche al sur de Mendoza y norte de Neuqu?n, los pehuenche en la cordillera de Neuqu?n y una parcialidad de los tehuelche en el norte, los poya en la regi?n sur del Nahuel Huapi y los querand?es, en la vastedad pampeana. Los mapuche pose?an implementos de molienda para procesar los pi?ones de araucaria, arcos y flechas con punta de piedra tallada para la caza y un notorio desarrollo en la tejedur?a y en la orfebrer?a. Con su llegada irrumpi? el conocimiento t?cnico de la alfarer?a, si bien el cambio m?s importante de produjo con la introducci?n del ganado europeo y, en especial, el del caballo. El caballo se incorpor? a la cultura ind?gena, unificando a las etnias de cazadores, recolectores y agricultores en una unidad caracterizada por la cultura ecuestre. Creci? la movilidad de los pueblos neuquinos (...), pero el caballo gener? al mismo tiempo modificaciones en la alimentaci?n, la econom?a y la cultura material. Al reemplazo gradual del arco y la flecha por las lanzas de hasta 4 metros con punta de hierro o acero, se sumaron el consumo de la carne de caballo-que se constituyo en parte fundamental de la dieta-, y nuevas t?cnicas para la construcci?n de viviendas: los toldos se confeccionaron con pieles equinas que se extend?an con el pelo hacia adentro y pintadas en el exterior. Las pieles tambi?n fueron utilizadas como lechos y mantos, cubresexos, delantales femeninos y botas (las hoy vigentes botas de potro). Con el cuero cortado en tiras (de equinos y vacunos) se trenzaron riendas, lazos alforjas y otras piezas del recado, as? como raquetas para nieve, boleadoras, armaduras y cascos o sombreros. Se practicaba la tejedur?a, en especial para la producci?n del poncho araucano y la faja de tradici?n pampeana. Entre las armas, adem?s de lanzas y boleadoras, se utilizaban espadas, machetes, facones, pu?ales y medialunas desjarretadoras (cuchillos utilizados para cortar los talones del ganado vacuno cimarr?n), obtenidos muchas veces como bot?n en los combates con el ej?rcito o en las incursiones a los poblados. En el caso de la plater?a, no hay certeza de su origen araucano o su desarrollo a partir del contacto con los espa?oles. La plater?a desapareci? casi por completo del repertorio de oficios artesanales entre los abor?genes de Neuqu?n. En la actualidad, la producci?n artesanal se concentra fundamentalmente en el hilado, el tejido y el trabajo en madera. En cuanto a la dispersi?n territorial, cada grupo parece haber pose?do antiguamente un determinado territorio hereditario, delimitado por accidentes naturales. La tribu (lofche) comprend?a un grupo de familias emparentadas que reconoc?an la autoridad de un cacique. Las familias ind?genas, al igual que las criollas, constituyen unidades econ?micas autosuficientes dedicadas a la actividad agr?cola ganadera. Dicha independencia no deja de ser relativa, ya que muchas veces los campos de pastoreo o de veranada siguen siendo comunales. Las agrupaciones que mantienen vigentes sus componentes tradicionales basan su econom?a en la ganader?a y, en forma secundaria, en la agricultura espor?dica y la recolecci?n. En cuanto a la ganader?a, muchas agrupaciones poseen cantidades considerables de cabezas de ganado vacuno y ovino -los m?s importantes econ?micamente-, adem?s de caprino y equino. El caballo se utiliza como medio de transporte y cumple un papel fundamental en la ceremonia del Nguillat?n. El ganado ovino satisface las necesidades de provisi?n de lana para la comercializaci?n y provee de materia prima a la manufactura artesanal. A pesar de la importancia de la actividad, puede decirse que el ganado no recibe cuidados especiales, salvo el traslado hacia los pastos altos en la veranada, y a los mallines y hondonadas en el invierno. La agricultura se practica con mayor intensidad en las comunidades asentadas en terrenos f?rtiles, especialmente el cultivo hort?cola para consumo familiar y para la producci?n de forraje. La recolecci?n forma parte importante de la econom?a de la agrupaci?n, sobre todo en las zonas donde abundan la araucaria y los manzanos silvestres. El trabajo textil se encuentra ampliamente difundido en la poblaci?n Mapuche de Neuquen, en tanto la artesan?a en madera se concentra en la zona cordillerana. El tejido es tarea propia de las mujeres, que hacen su labor con materias primas diversas: lana de oveja, de cabra e hilado artesanal para la realizaci?n de las piezas. Se utiliza la lana natural, sin te?ir, o procesada con diversas t?cnicas tint?reas: los colorantes vegetales usados antiguamente a partir de cortezas de ?rboles, c?scaras, ra?ces, frutos, etc. La lana es hilada en husos o con ruecas a pedal y los matrones, matras, ponchos, peleros y dem?s tejidos se tejen en telares verticales de madera con cuadro completo. Los tejidos presentan complejas labores tanto en negro sobre blanco como en colores, con elaborados motivos principalmente geom?tricos. Cada pieza presenta caracter?sticas propias de la artesana. Aunque el papel del hombre reviste gran importancia en la estructura familiar, puede decirse que las mujeres cumplen un rol independiente dentro del ciclo econ?mico, al ser propietarias de las manufacturas que producen y depositarias del dinero obtenido por su venta. El trabajo de la madera se concentra en la fabricaci?n de utensilios para el uso propio y especialmente para la comercializaci?n, con materias primas de la regi?n. Se producen bateas para lavar, artesas para el amasado, cucharas, morteros para la chicha de manzana y piezas diversas del mobiliario, a veces trabajadas en madera y ca?a colihue, adem?s de implementos de uso agr?cola como los ?catangos?, carros de transporte con ruedas macizas. Las piezas producidas para la venta consisten en su mayor parte en fuentes de diversos tama?os, platos tazones, juegos de cucharas y otros objetos utilitarios, cuya variaci?n y cantidad dependen exclusivamente de la demanda, principalmente en las compras que realiza Artesan?as Neuquinas. Los recursos econ?micos se concentran en la actividad ganadera, las huertas de autoconsumo y la venta de artesan?as. La cr?a del ganado caprino, ovino y bovino permite la provisi?n de lana, carne y cueros, aunque el sobre pastoreo y la erosi?n de las tierras pobres ha provocado una p?rdida substancial en la poblaci?n de los reba?os. Las agrupaciones se caracterizan por la gran dispersi?n de las viviendas, construidas a bastante distancia unas de otras, aprovechando la disponibilidad del reparo y fuentes de agua (r?os, arroyos o vertientes). La actividad econ?mica principal se basa en la cr?a de ovejas y cabras, de ah? la denominaci?n gen?rica de crianceros para quienes habitan los valles bajos y templados. Por lo general el peque?o productor posee entre 200 y 500 cabezas de ganado lanar, practicando una trashumancia estacional que implica el traslado del grupo familiar a los lugares de invernada o veranada, alternativamente. El alambrado de los campos, el desarrollo vial y las ?reas de explotaci?n tur?stica han limitado las posibilidades de esta actividad, obligando a los productores a recorrer mayores distancias para acceder a las aguadas y a las buenas pasturas. Las caracter?sticas de la ganader?a mapuche obligan a disponer de dos viviendas semipermanentes, la de verano en la misma comunidad y la otra para pasar la temporada invernal. La organizaci?n econ?mica se inserta con diferente grado en los mercados de trabajo, de producci?n y de consumo. Aunque la econom?a tiende a la monetarizaci?n, subsisten el pago en especies y, en menor medida, el trueque. La producci?n de lana puede ser comercializada con gente de la misma agrupaci?n o con las barracas acopiadoras, salvo la que se reserva para uso propio. Diversos factores como el agotamiento de los suelos y una producci?n agr?cola reducida, sumado a las dif?ciles condiciones clim?ticas para el desarrollo de la ganader?a, generan la permanente necesidad de buscar trabajo en el exterior de la unidad domestica. El jefe de familia y los hijos varones suelen trasladarse a zonas rurales o urbanas para desempe?arse en la cosecha, la miner?a o la construcci?n. Algunas veces se desplazan en grupo asent?ndose en barrios perif?ricos de las zonas urbanas. La base econ?mica de las agrupaciones no es siempre ganadera o de productos derivados. En muchos casos la artesan?a se convierte en la fuente de ingresos m?s importante para el grupo familiar. El trabajo del telar constituye casi el 90% de la producci?n artesanal, salvo en comunidades como Aucap?n cuya actividad principal se centra en el trabajo de la madera. Hasta hace algunos a?os, la producci?n se encontraba limitada por las posibilidades de comercializaci?n y el acceso a las ciudades cercanas. La organizaci?n socioecon?mica y cultural de la poblaci?n se encuentra inmersa desde hace tiempo en un proceso de revalorizaci?n de la identidad ?tnica. La familia nuclear, eje cultural y productivo aborigen, y el liderazgo pol?tico de los caciques apuntan a un reforzamiento natural de la identificaci?n con el marco de referencia de la etnia. En el territorio de la provincia residen cuarenta y cuatro agrupaciones mapuche que poseen escuela primaria, educaci?n biling?e y r?gimen de verano, ya que por factores clim?ticos las clases se dictan ?nicamente de septiembre a mayo. Algunas agrupaciones cuentan con escuelas m?viles que se trasladan a los lugares de veranada, hacia donde parten en el est?o los hombres de la comunidad junto a los ni?os, para el cuidado y alimento de sus reba?os. La lengua mapuche mantiene un fuerte car?cter de cohesi?n y gran parte de los miembros adultos de la comunidad la practican y la entienden. En cada grupo se conserva con mayor o menor fuerza la instituci?n del cacicazgo. Desde hace unos a?os el cacique es elegido por el voto democr?tico de los miembros de la agrupaci?n, y cumple su mandato por un periodo de dos a?os. Como un rasgo vigente de la identidad cultural, en numerosas agrupaciones se celebra anualmente una ceremonia propiciatoria de car?cter agr?cola, la rogativa, Nguillat?n o camaruco, de alta complejidad y que puede extenderse sin interrupciones durante dos o tres d?as. Mapuche Hoy La tradici?n artesanal araucana mantuvo la identidad de muchos de sus productos, a los que se incorporaron con el paso del tiempo rasgos de las culturas pampeanas y de la tradici?n criolla. Las dos actividades principales son la tejedur?a y el trabajo en madera; la primera muestra diferencias regionales relacionadas con los sustratos culturales sobre los que se asent? el pueblo mapuche en el territorio argentino. La segunda ha sufrido modificaciones y adaptaciones debidas a la demanda del mercado consumidor. Para algunas comunidades, la artesan?a aparece todav?a como un recurso importante para engrosar los disminu?dos ingresos provenientes del trabajo temporario y de la ganader?a. La demanda tampoco es la misma. El tejido y los trabajos en madera son relativamente valorados por la poblaci?n de las grandes ciudades como elemento decorativo, muchas veces como testimonio ex?tico de la producci?n aborigen. Junto a dicho consumo, el turismo parece ser un destino importante para la colocaci?n de los productos artesanales, sobre todo para las agrupaciones de la cordillera que se encuentran en las proximidades de las ?reas de concentraci?n tur?stica, como Jun?n de los Andes y San Mart?n de los Andes. A pesar de sus posibilidades para incrementar los ingresos, la venta directa ocupa un m?nimo lugar entre los recursos de comercializaci?n de los artesanos. Pocos se encuentran en condiciones de asistir a ferias peri?dicas o pueden recibir la visita del turismo; en contadas ocasiones practican el trueque con algunas estancias vecinas, principalmente por provisiones. El principal cliente de los artesanos mapuches de la provincia es Artesan?as Neuquinas, un ente comercializador que cumple una funci?n concentradora de la producci?n artesanal. Este organismo desempe?a un rol significativo en el desarrollo del sector, controlando la calidad del producto, adquiriendo peri?dicamente manufacturas que paga en efectivo y comercializa en cinco puntos de venta ( Neuquen Capital y Aeropuerto, San Mart?n de los Andes, Jun?n de los Andes y Casa de la Provincia del Neuquen en Capital Federal). Cada pieza cuenta con un certificado de autenticidad que incluye el nombre del artesano y el lugar de origen. La Empresa se ha convertido en la principal compradora de la artesan?a mapuche absorbiendo mas del 80% de la producci?n total de la Provincia. Muchos Artesanos, al no disponer de capacidad aut?noma de gesti?n, ven restringida su posibilidad de abrirse hacia otros mercados. Los precios preestablecidos por Artesan?as Neuquinas se fijan en funci?n del salario del pe?n industrial, del tiempo empleado, y de la pieza lograda. La instituci?n tambien realiza un control de calidad de acuerdo con el tama?o, forma y terminaci?n del producto.

Fuente: "Artesan?a, Cultura y Desarrollo", Carlos Mordo, Plan de Fomento de las Artesan?as de las Comunidades Ind?genas de la Argentina - Fundaci?n Espa?ola Artesan?a, 1997
Fecha: 2006-12-12


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